Vía ferrata | Canal del Mejillón

Comentario escrito por   Jorge » hace 3 años

Mucho antes de que empezara en esto de las ferratas hace ahora nueve meses, la Canal del Mejillón ya me hechizaba con sus cantos de sirena... Quizá leí algo sobre ella en esta excelente web cuando buscaba caminos equipados por la geografía catalana, no lo recuerdo. Pero sí que me recuerdo a mí mismo fantaseando con subirla algún día. Y así, improvisando, como a veces sucede con las experiencias que te dejarán una huella en la memoria para siempre, ese día ha sido hoy.
Unos cruces de correos anoche, y mi amigo David y yo nos encontrábamos en el monasterio de Santa Cecilia a las 10 de esta ventosa mañana de sábado, un 5 de marzo.
Mientras el personal se masificaba en el arranque de la Teresina (magnífica ferrata, Antonio), nosotros estábamos solos en el comienzo de la Canal del Mejillón. Ha comenzado David (no hay que frenar a la juventud)y ya he visto que no iba a ser fácil. La entrada,como en muchas de las ferratas de JOM, es selectiva, y he tenido que ganar metro a metro la distancia hasta el resalte donde se puede descansar. Hay que aprovechar la pared para apoyar la espalda y subir en oposición. El episodio del agujero merecería un capítulo propio, y debo confesar que he maldecido mientras porfiaba para pasar por él. Hemos usado un estribo hecho ad hoc con un cordino, chapucero pero funcional, eso y el trabajo en equipo, para lograr pasar por esa oquedad. Después, tramos y tramos de cadenas en medio de un paisaje y una soledad de puro lujo. Llegamos al paso estrella: el flanqueo hacia la izquierda con tramo vertical en desplome. Vale, Marcel, dime cómo lo pasas tú porque yo no he podido (más duro que cualquiera de los dos techos del Resistent. Como suele ser habitual, tienes razón). David y yo trepamos por el escape que está frente al desplome y yo noto cómo una espina se me clava en el ego, justo ahí, donde más duele. Tendré que volver otro día, con permiso de la Feliz Navidad... El resto hacia el final de la canal son más tramos de cadenas, algunos jadeos y las cuerdas finales para ayudar en la progresión en caso de suelo embarrado.
¿Y al final? Sí, he podido sentir ese inefable sabor que te deja en el alma la consecución de un sueño, aunque no haya podido con el flanqueo desplomado. Todo llegará...
Gracias, David.

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