Vía ferrata | Joc de l'Oca | Ascenso

Comentario escrito por   Monikay » hace 3 años

Un cielo plomizo cubría las agujas montserratinas mientras caminábamos hacia Can Jorba rodeados de olivos. El día anterior había llovido, algo que no me daba mucha confianza a la hora de meterme en una canal como el Joc de l'Oca, más teniendo en cuenta que era mi primera vez... Cuando se lo comenté a mi acompañante se limitó a decir "Bah, mariconadas". El hombre con el que salgo es un tipo raro: no le gusta el fútbol, huye de los restaurantes como de la peste y piensa que cuanto más duro y difícil, mejor. Poco antes de llegar a Can Jorba se oyeron dos disparos y mi pareja exclamó "¡Hijos de puta!". Creo que no simpatiza demasiado con los cazadores...
Llegamos al principio de la canal con el plafón informativo que preferí no leer... Miré el primer resalte con la cuerda que colgaba desde lo alto y sentí una mezcla de miedo y excitación. Mi pareja, a quien llamaremos G en aras de la brevedad, me animó afirmando que el resto de resaltes no eran más largos que aquél (más tarde descubrí que la altura no es la única variable a tener en cuenta). G subió primero, montó un sistema de bloqueo en la argolla para rapelar, me lanzó una cuerda de 16 metros para asegurarme y empecé a subir. Y así un resalte tras otro, invadida por un cansancio creciente y la sensación que te provoca el estar en un lugar de una belleza extraordinaria, algo que podría asemejarse mucho al Síndrome de Stendhal.
Lo pasé realmente mal en el flanqueo de cadenas bajo los bloques empotrados, pero supongo que saqué fuerzas de algún lugar de mi cerebro y logré superarlo. Y cuando llegamos por fin al "tramo estrella", esa cuerda que se supone debes superar a pulso en el vacío, estaba ya tan curtida que hasta me pareció fácil vista desde abajo. Pero G se encargó de sacarme de mi sueño dogmático... "¡Joder, la pared está completamente mojada!", maldijo. Yo le propuse que usara mis estribos pero eso no entraba en sus esquemas. Respiró profundamente varias veces y comenzó a subir. Jadeando, lanzando juramentos, resbalando sobre la roca mojada como si fuera una pista de patinaje, consiguió llegar arriba. Yo creo que se acordó de los cazadores para sacar fuerzas ocultas en lugares remotos de su psique (técnicas de control mental Ninja, bromea G). Entonces aparecieron dos parejas por arriba que querían bajar y me quedé en aquel punto como media hora esperando: un lugar poco propicio para meditar, todo hay que decirlo. Finalmente, saqué mis estribos y empecé a progresar como una oruga de mediana edad en el tronco de un pino. Aviso para navegantes: los eslabones de la cadena de ese tramo son muy estrechos y no es imposible que el mosquetón de la daisy o el de los estribos se quede atrapado en su interior y sea muuuuuuy difícil sacarlo (a mí me pasó). Tras muchas maniobras y alguna ayudita conseguí llegar arriba. Aconsejo fervorosamente mosquetonear los estribos entre nudo y nudo de la cuerda, no en la cadena.
¿Qué sensación me quedó después de pasarnos toda la mañana en el Joc de l'Oca? ¿De felicidad? ¿De logro? ¿De alivio? ¿De paz? No lo sé... Pero sí estoy segura de algo: quiero repetir.

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