Baumes Corcades

  Monikay » Hace 2 años

Después de una noche de verbena, nada mejor que una vía ferrata como la de Baumes Corcades para limpiarse de las telarañas mentales. El comienzo es directo y tonificante, muy chulo. Y el puente nepalí tiene que ser toda una experiencia, pero lo dejamos para otro día (tampoco hay que pasarse). El flanqueo es largo largo, aunque muy bien instalado y seguro. Echamos en falta alguna nota de advertencia en la bifurcación que te lleva al famoso tramo del Esperó por la variante de la Tosquera y nos la pasamos, pero la culpa es nuestra por no haber hecho los deberes, pues en deandar está muy bien explicado.
Hay que prestar un poco de atención al cruzar la carretera y buscar los puntos amarillos que te indican el camino a seguir, pero están ahí. Para el tramo de la famosa escalera, casi al final, hay que tener buenos brazos, y está muy por encima del resto de la ferrata (salvo el legendario tramo del Esperó, que no encontramos pero que por algo debe de tener tanta fama). Si aquí fallan las fuerzas, nos queda el recurso de seguir por el camino de la izquierda que nos llevará hasta el Puigsagordi.
El regreso por la carretera hasta el aparcamiento está muy bien señalizado y, aunque algo largo, da pie a intercambiar impresiones y disfrutar del paisaje, que también lo merece.
Un diez a los equipadores, el Centre Excursionista Centelles, y otro diez a deandar por abrirnos esta ventana a un mundo que desconocíamos.

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