Vía ferrata | Regina de Peramola

Comentario escrito por   Xavier » hace 7 años

Hace unos días tuve ocasión de repetir esta ferrata. Iba solo y entré a una hora bastante tardía precisamente para evitar las aglomeraciones. A pesar de estas precauciones y de ir a un ritmo tranquilo, llegué a alcanzar a dos grupos numerosos que habían empezado antes que yo. Al contactar con ellos, durante la obligada espera para que progresaran, me di cuenta de diversos hechos:

•Equipamiento defectuoso (calzado de tenis en el mejor de los casos, con suela inadecuada para el terreno en que evolucionaban, sin ropa de abrigo suficiente, casco de andar por casa… )

•Técnica inadecuada (sin dejar suficiente espacio entre los distintos miembros del grupo, anclaje de los dos cabos simultáneamente al mismo escalón en los tramos con el cable de vida deteriorado, desanclaje de los dos cabos a la vez en determinados pasos… )

•Lentitud excesiva en la progresión (era tarde y amenazaba tormenta)

•Miembros del grupo sin la más mínima noción de los principios de progresión y evolución en montaña (a juzgar por las conversaciones oídas)

•Ausencia de información sobre la vía (me preguntaron, a mitad del tercer tramo si faltaba mucho para el final)

Ante estas evidencias me planteo una cuantas reflexiones:

•En estos 10-15 últimos años ha habido tres fenómenos que han propiciado el acceso fácil a un medio antes limitado a personas con unos mínimos y obligados conocimientos técnicos que lo hacían más seguro: las raquetas a la alta montaña invernal, el equipamiento y divulgación de barrancos a este delicado y complejo mundo y el equipamiento de ferratas al ámbito de las paredes verticales.

•El fenómeno anterior lleva a que muchos practicantes, con la idea de que ferrata es sinónimo de seguridad, se aventuren en sitios que, en caso de problemas, requieren de algo más que “liberar adrenalina”. Hace falta buen juicio, técnica, recursos para improvisar escapes alternativos, etc. Todo esto queda muy bien reflejado en alguno de los post de este mismo web, referidos a la Ferrata Teresina de Montserrat, con una bajada suicida por los rápeles alternativos, o a los referidos a esta misma ferrata en los que se emiten opiniones que harían sonrojar a cualquier persona con sentido común (por poner un ejemplo: recomendar especialmente el casco en determinado sitio, cuando debe ser un complemento imprescindible para evolucionar en cualquier pared, desde el mismo momento en que se llega al pie de la misma)

•Una caída en una ferrata es a priori tan o más peligrosa que en una vía de escalada: hay obstaculos artificiales contra los que chocar (escalones, clavijas, el mismo cable de vida), la caída puede ser de un factor mucho más elevado, más repisas sobre las que aterrizar, etc. Este hecho hace que, al igual que en la escalada clásica, debería estar “prohibido” caerse. No parece que sea esta la idea general cuando, en algún comentario, provoca cierta risa que un muchacho con sobrepeso se caiga en un extraplomo por agotamiento.

•No parece que algunos practicantes fanáticos, pero ignorantes, sean conscientes de la naturaleza de una vía ferrata cuando comentan que, con tantas paredes verticales en Montserrat, bien se podría haber abierto algo más decente que la Teresina. Desconocen que en estas paredes verticales hay centenares de vías “no ferratas” que constituyen auténticos retos técnicos y personales. Reservemos a las ferratas su ambiente propio y respetemos aquellos terrenos susceptibles de reservar retos a los escaladores del presente o del futuro.

Como comentario final decir que ante la previsible espera, sin ganas de bajar de noche y/o de mojarme, opté por deshacer un tramo de la ferrata y pillar uno de los escapes existentes que, tranquilamente, me dejó en la ruta de descenso.

Saludos y perdón por la extensión del comentario, pero me pareció que alguien debía plantear el problema.

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