Reviewed by Dani » 6 days ago
28/06/26
Sin ser una persona que esté muy habituada a hacer ferratas y más teniendo ya una cierta edad, pero que de joven realizó algunas de las primeras que se instalaron de una cierta dificultad (K3-K4), me atrevo a decir que estas dos ferratas, sin ser difíciles, porqué no lo son, en ningún caso las calificaría como para iniciación y mucho menos como apta para niños como en algunas webs especializadas indican. Están muy bien equipadas y en general la mayor parte del recorrido es sencillo, pero tanta la primera (Noral) como la segunda (Segudet) exigen en algunos puntos considerable fuerza física para subir con la ayuda de cadenas, flanqueos inclinados y sin equipamiento para los pies, únicamente las presas naturales de la roca que se encuentra en algún tramo muy pulida y resbaladiza (la de Segudet).
Como persona que se ha pasado la mayor parte de su vida haciendo ascensiones de mediana dificultad, creo que lo correcto es graduar las rutas de montaña (en este caso de ferratas) en base al punto máximo de dificultad, no al global de la vía dado que, puede calificarse una ruta como sencilla de I grado pero aunque únicamente exista un pequeño paso de III expuesto, si no se indica claramente en la reseña, la persona que vaya a realizarla sin capacidad suficiente para afrontar ese paso, en el mejor de los casos lo va a pasar muy mal y en el peor mejor no pensar...
Ciertamente lo que para uno puede ser sencillo para otro no lo será, pero si se quiere ayudar con las reseñas a otras personas, un poco de sentido común facilitará el objetivo. Desde mi punto de vista entiendo que, un largo de unos 10-15 metros, sin presas para pies, roca muy pulida, considerable inclinación en diagonal, que te tira hacia la derecha y que la única manera de superar ese tramo es con la ayuda de una cadena que exige tirar fuertemente de brazos (ya de por sí estando quizás cansado si se ha decido hacer las dos ferratas), considerar que un/a niño/a le va a resultar sencillo superar ese tramo, sinceramente, no lo encuentro demasiado oportuno. Si además la persona (niño/a o no), es la primera ferrata que realiza, probablemente más que motivarla en esta modalidad de ascenso, se alegrará de haberla finalizado sin incidentes para no volver a intentarlo jamás.
En resumen, siendo persona que tiempo atrás ha llevado grupos muy heterogéneos a realizar ascensiones de mediana dificultad, considero que siempre se ha de graduar la dificultad no en base a la propia percepción personal de la misma, sino a la del más débil y, en caso de duda, tener la tendencia a graduar siempre hacia mayor dificultad que a menor. De este modo habrá personas que cuando finalicen la ruta la considerarán más fácil de lo que creían, pero otras se ahorrarán algunos malos momentos para los que no se encontraban preparados a afrontar.